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Este no es solo un manual con consejos prácticos y trucos profesionales para dibujar animales, es también una llamada a la convivencia respetuosa entre humanos y animales. Anatomía y movimiento. Para dibujar animales es indispensable aprender a observar y estudiar su forma, comportamiento y movimientos. Tan bellos como repugnantes. Allí donde estén —en casa, en el jardín, en la naturaleza— los animales provocan emociones, elementos valiosos para nuestras creaciones; analicemos qué nos provocan y sus razones. Dibujar como palanca de cambio. Comprender a los animales implica acercarnos, establecer una relación con ellos. Esta relación influye en nuestros dibujos, pero también en todos aquellos que los ven. Felix Scheinberger, autor de los exitosos Atrévete con el cuaderno de dibujo y Acuarela para urban sketchers, nos adentra en el mundo de los animales no solo para aprender a dibujarlos, también (y sobre todo) para detenernos y explorar el proceso de aproximación.
El arca de las tres llaves del Gabinete conservaba ejemplares valiosos, documentos, medallas, las llaves de algunas de las colecciones, y las propias del Museo. Con estas llaves el encargado verificaba diariamente la apertura y el cierre del establecimiento y cada uno de los profesores se encargaba, «según costumbre de otros tiempos», de la suya.
El Gabinete de Historia Natural se abrió en Madrid en 1771 en la calle Alcalá. A finales del siglo XIX se trasladó, de forma urgente y desusada, al Palacio de Bibliotecas y Museos del Paseo de Recoletos, donde sobrevivió hasta principios del siglo XX cuando se trasladó al Palacio de la Industria y de las Artes en el Paseo de la Castellana.
Este libro cuenta, por primera vez, la historia de los profesores y las colecciones que compusieron la historia natural española de los invertebrados no insectos, con especial referencia a los moluscos. Se habla de los edificios del Museo, siempre compartidos, de las obras para adecuarlos y de cómo se investigaba, aportando breves biografías de los protagonistas. Se estudian las colecciones, la investigación y otras actividades que se realizaron desde el Museo para cumplir su misión con la sociedad.
Un apéndice final analiza la bibliografía sobre moluscos y animales inferiores hecha en el Museo desde 1939 hasta 1985.
A medida que El jardín de una casa entre dos ríos iba avanzando me percataba más con los animales y con los lugares que he conocido y donde he vivido.“Pero no acababan aquí las coincidencias, pronto descubrí que iban más allá, alcanzaban también a los propios animales del jardín y esto ya me resultó más excepcional y, finalmente, para completar el perímetro, una mañana soleada, cuando menos lo esperaba, apareció como por arte de magia………"
¿Te has preguntado si existen, o han existido alguna vez, seres tan extraños e increíbles como los pulpos gigantes, los hombres mono, los cíclopes, los bigfoot y otros seres fabulosos? Existe una disciplina, llamada criptozoología, que se encarga del estudio científico de animales ya extintos, o que forman parte de la mitología y de las antiguas historias tradicionales de distintas culturas del mundo. En este magnífico libro ilustrado Lothar Frenz nos relata asombrosos descubrimientos de criaturas misteriosas y nos lleva a regiones inhabitadas por el hombre, casi inaccesibles, donde las especies animales más diversas han vivido ocultas a la ciencia. Exploraremos bosques, mares, montañas y ciénagas de distintos lugares del planeta que avivarán nuestra curiosidad y nuestras ganas de conocer más sobre las especies que quizá los habitan.
Este libro no es de Dioscórides. O tal vez sí.
Incorporado a una tradición de textos sobre botánica, El libro de los venenos y de las fieras que arrojan de sí ponzoña fue atribuido a la carismática figura del padre de la farmacología. Este tratado sobre plantas tóxicas y animales venenosos ofrece, al margen de sus fascinantes indicaciones botánicas y veterinarias, una deliciosa lectura.
Desde los viejos relatos míticos de los griegos (recordemos a las hechiceras Circe y Medea), pasando por narraciones como la muerte de Sócrates por cicuta, narrada por Platón, y llegando hasta lecturas más recientes, como las novelas de Agatha Christie, el veneno desprende un penetrante halo literario que queda reflejado en los textos poéticos y narrativos que acompañan a la traducción de este libro. Esta versión está aderezada con los comentarios de Andrés Laguna, el primer traductor de Los venenos al castellano. Se recomienda leer con sosiego y una humeante tisana al lado.
Un libro de gran formato con impresionantes ilustraciones acompañadas de relevantes datos para descubrir los animales prehistóricos más sorprendentes de todos los tiempos, desde el enorme mamut lanudo hasta el pequeño trilobites.
Un libro de gran formato con impresionantes ilustraciones acompañadas de relevantes datos para descubrir los seres fantásticos más misteriosos de todos los tiempos, desde el dragón que escupe fuego o el terrorífico gul hasta la pequeña hada o las sugerentes sirenas.
El mundo en invierno es una descripción íntima, accesible y elocuente de la supervivencia animal en invierno. Bernd Heinrich despierta los misterios por los cuales la naturaleza se sostiene a sí misma a través de las duras y crueles exigencias de la temporada de invierno.
Desde las ardillas voladoras hasta los osos pardos, y desde las tortugas aletargadas hasta los insectos, el reino animal depende de algunas asombrosas innovaciones evolutivas para sobrevivir al invierno. A diferencia de sus homólogos humanos, que deben alterar el entorno para adaptarse a las limitaciones físicas, los animales se adaptan a una asombrosa variedad de condiciones. Examinando todo, desde las fuentes de alimento en el paisaje invernal extremadamente árido hasta la composición química que permite que ciertas criaturas sobrevivan, El mundo en invierno despierta los misterios por los cuales la naturaleza se sostiene a sí misma a través de las duras y crueles exigencias del invierno.
¿Sabías que un oso pardo macho puede matar a una cría ante los desesperados ojos de la madre solo para forzar otro celo?, ¿que un ingenuo osezno le disputa una carroña a un buitre? ¿Alguna vez has divisado la negra silueta de un lobo carbonero que patrulla las praderas escarchadas preludiando la tragedia de unas ciervas? ¿Cómo se rastrea la sutil pisada de un gato montés junto a una braña, cómo avistar a una blanca rebeca oculta en la inmensidad del hayedo?
Muy pocos pueden contarlo y ninguno como Álvaro Arribas, joven naturalista y guía en el concejo asturiano de Somiedo. La suya deviene —sin querer y sin saberlo, sin afectación ni artificio— la voz grave del monte cantábrico y de una historia que se resiste a morir. Escribe frente a la lumbre y mientras el viento azota, y lo hace ante todo sobre su comunión atávica y profunda, fraguada en mil encuentros furtivos, con ese auténtico portento animal que simboliza, como ningún otro ser de nuestro suelo, «la esperanza del último suspiro salvaje de España»: el Ursus arctos. Pero no es solo eso.
Este exquisito libro, testimonio privilegiado y vívido de la naturaleza de la creación (como apenas lo son ya unas pocas voces encanecidas lejos del mundanal ruido), nos cuela en una fría batida de jabalíes para ver a una osa inesperada cruzar tranquila una calvera; nos guía hasta el borde de un piornal para oír a dos venados berrear espantando a un raposo asustadizo; nos cobija tras muros de piedra nevados junto a armiños y víboras. Graznan chovas, tañen cencerros; reinan la paciencia, el silencio. El autor sueña el sueño de su perro montaraz. Y su sueño hace soñar al lector que, minúsculo y tan lejos de la rotunda verdad de las montañas, ansía traspasar el papel.
Galileo Galilei creía que la naturaleza era «un libro abierto», pero por desgracia sólo supo leer en él patrones matemáticos que nos han legado una visión estrechamente materialista y antropocéntrica, dominante hasta hoy. Por el contrario, este libro te enseñará a leer la naturaleza de un modo radicalmente distinto, mediante el cual el observador, de hecho, termina por hacerse uno con aquello que observa, desafiando el modelo occidental del conocimiento. Para ello viajamos a Yellowstone, donde, entre bosques y géiseres, Baptiste Morizot convive en armonía con osos que apenas unas semanas antes han devorado a un médico de urgencias. De allí saltamos a las altiplanicies nevadas y los valles glaciares de Kirguizistán, donde el autor persigue la pista de un leopardo de las nieves, o a las estepas del Haut-Var, donde a rebufo de una manada de lobos se encuentra con lo insospechado. Pero ¿cómo se establece esa otra manera de convivir con los animales que tantos de nosotros deseamos? ¿Con qué método se restablecen esas antiguas relaciones, ese contacto íntimo y espiritual que tenían con ellos nuestros ancestros?
Rastreándolos. ¿Rastreándolos? Sí, porque rastrear —nos explica Morizot desde la teoría y la práctica— es el arte de conocer cómo habitan el mundo los demás seres vivos. Rastrear es reencontrar una realidad preñada de signos y sentido, donde sentirse «en casa» no nos convierte en avaros propietarios, dueños de la naturaleza, sino en cohabitantes maravillados. Rastrear es transformarse, metamorfosear el propio yo. Allí donde el cazador sólo pretende descubrir el lugar de la emboscada, el auténtico rastreador lee en las huellas del oso, el leopardo y el lobo aquello que Galileo se perdía: la historia de sus pensamientos y sus emociones, de sus inquietudes y sus esperanzas. Así nos desprendemos poco a poco de las restricciones de la mirada humana, activamos las capacidades de un cuerpo distinto y, a veces, contra toda lógica, «llegamos a sentir que nos hemos convertido en el animal».